Obsidian: de notas dispersas a ideas conectadas

Empecé a generar contenido con mayor regularidad y pronto descubrí que mis notas guardaban ideas inconclusas, conexiones invisibles y pistas para futuros textos. Buscaba una forma de no perderlas y de convertirlas en una red de pensamiento más coherente. Obsidian llegó justo cuando necesitaba una herramienta que acompañara esa continuidad creativa sin complicar mi flujo de trabajo.

Desde enero empecé a generar contenido de manera regular. Lo que se publica pasó por un proceso de ideas, desarrollo, revisión y publicación. Independientemente del apoyo con IA, este proceso no desaparece, se cambia la forma, pero el proceso permanece.

Al revisar los archivos generados, y no me refiero solo a los publicados sino a los intermedios: notas, lluvias de ideas, ideas empezadas, pospuestas, entre otros, me di cuenta de que hay elementos valiosos que tendrán su momento de ser desarrollados. Otra inquietud fue que hay textos que se relacionan entre sí, otros que son semillas de exploraciones más profundas. ¿Cómo rescatar eso?

Aunque tenía esas inquietudes, no busqué nada al respecto. En mi flujo de trabajo diario, trato de simplificar el stack de herramientas que uso, mientras más simple, mejor. Si la gestión de una herramienta es por sí misma un consumo de tiempo, mejor la elimino. Pero un día que estaba revisando un par de herramientas de gestión de proyectos, me topé con una herramienta de gestión de conocimiento que hizo que me detuviera, pues es lo que estaba buscando sin saber que lo estaba buscando.

¿Qué es Obsidian?

Se llama Obsidian y se basa en un método de gestión de conocimiento llamado Zettelkasten que, por supuesto, también desconocía. Es un sistema para tomar notas y gestionar el conocimiento; uno de sus principales exponentes es el sociólogo Niklas Luhmann. El sistema se basa en la creación de una red de notas interconectadas para fomentar la creatividad y el pensamiento profundo.

En lugar de organizar la información en categorías fijas, cada nota se conecta con otras ideas, creando un sistema dinámico y adaptable. Como resultado de esto, se va generando un grafo vivo que describe tus ideas, conocimientos, relaciones de pensamientos que facilita la navegación entre tus ideas y estimula la conexión y expansión de ideas.

En Obsidian, el formato de las notas es Markdown. Mis notas ya las tenía en este formato para automatizar publicaciones, por lo que integrar lo que tenía está siendo relativamente directo. Estoy probando la herramienta y hasta el momento me está funcionando. No quiero organizar por organizar. Quiero pensar con continuidad. Volver a una nota que escribí hace semanas y encontrar ahí el inicio de algo nuevo. Y sobre todo: evitar que una buena intuición se pierda entre carpetas. Para que funcione, se requiere que las notas tengan cierta estructura, pero no es muy diferente a lo que venía haciendo.

Ya mis notas empiezan a ser entidades vivas y tienen un lugar. Algunas ya florecieron, otras necesitan tiempo, otras se descartarán. O se crearán nuevas relaciones.

¿Para quién recomiendo Obsidian?

Si ya generas notas y
* te gustaría tener un mecanismo que te ayude a organizarlas
* hay notas con ideas inconclusas o que te gustaría profundizar o ampliar más adelante
* te gustaría poder ver visualmente las relaciones entre tus ideas

En este caso, Obsidian te será de mucha ayuda pues ya tienes más de la mitad del método como hábito. Y si usas Markdown, es un plus.

Si vas a empezar a tomar notas de manera sistemática, te aconsejaría que primero adquieras el hábito. Si necesitas una mejor organización, entonces considera Obsidian.

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